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¿Dónde cree usted
que reside o se localiza la inteligencia?
Para explicar la
respuesta tenemos que hacer una referencia a la anatomía del
ser humano. ¿Recuerdan las clases de biología en la
secundaria?, cuando la maestra nos explicaba sobre las
neuronas, esas maravillosas células que tenemos en nuestro
cerebro.
Las neuronas
El cerebro tiene
aproximadamente un trillón de estas células, de las cuales
100 mil millones son células nerviosas activas, el resto,
unos 900 mil millones nutren, aíslan y mantienen unidas a
las primeras. Cada una de las células nerviosas activas
tienen una serie de ramificaciones -llamadas dentritas- que
pueden llegar hasta 20 mil; cada rama almacena información y
le permite conectarse con otras células. Robert Ornstein,
profesor de la Universidad de Stanford, autor del libro "El
Cerebro Sorprendente", estima que el número posible de
combinaciones de las neuronas es quizá mayor al número de
átomos en el universo.
Así, cada una de las
100 mil millones de células nerviosas activas pueden
conectarse a través de impulsos eléctricos, que a su vez
activan la química de la neurona para que transmita la señal
a otra célula; esto recibe el nombre de sinapsis. Aquí
reside precisamente una de las maravillas de nuestro
cerebro, esto ocurre en pequeñas fracciones de segundo y con
una precisión asombrosa. Lo que desde afuera es una simple
reacción en cadena de impulsos eléctricos que células
químicamente activas transmiten a su vez a otras, es lo que
denominamos pensamiento.
Conexiones
Después de haber
revisado algunos conceptos sobre anatomía, es probable
pensar que la inteligencia reside en algún lugar del
cerebro, puesto que las neuronas se encuentran ahí mismo.
Pero la realidad es que la inteligencia no se encuentra
localizada en ningún lugar en particular, me refiero a una
zona específica del cerebro. La inteligencia se encuentra en
las infinitas posibilidades de conexión que tienen las
células nerviosas activas, gracias a su capacidad de
retransmitir impulsos eléctricos.
Entonces lo que
llamamos inteligencia, desde una perspectiva funcional, es
la capacidad de las neuronas de relacionarse con otras para
hacerles llegar un impulso eléctrico a las demás. En este
sentido el medio ambiente en donde se encuentran las
neuronas es muy importante, esto se da en un delicado
balance químico de substancias que facilitan capacidad de
transmisión de las células; entre algunos de los compuestos
que ahí se encuentran están: el oxígeno, el sodio, la
glucosa y el potasio. Sin ellos, la conexión entre las
neuronas resultaría imposible de realizarse.
¿Y en las
organizaciones?
En las empresas, ¿en
dónde está la inteligencia? Algunos seguramente piensan que
en la cabeza, siguiendo con la analogía de la anatomía del
cuerpo humano. En las organizaciones sucede lo mismo que en
cerebro, la inteligencia no reside en un ningún sitio en
particular, la inteligencia está en la capacidad de conexión
que tienen las diferentes células que componen la empresa.
Pero, ¿quiénes forman las células en una organización? Para
empezar están los empleados, pero también están los
proveedores, los propietarios, y los clientes. En resumen,
todos aquellos que tienen algún vínculo con la organización.
Siguiendo con la
analogía del cerebro, el asunto está en mantener las
condiciones adecuadas para que la conexión entre las células
se lleve a cabo de una manera adecuada. La palabra
inteligencia proviene de latín "intelligentia", que
significa "entre ligar", o sea, unir, unir de nuevo o
relacionar. Entonces, la inteligencia es una aptitud, que se
puede aprender y desarrollar, porque en todos nosotros
encontramos la capacidad para identificar relaciones y
relacionarnos.
Si usted está de
acuerdo que con lo dicho anteriormente es posible enseñarle
a una persona a ser más inteligente, si ayudamos a que sus
neuronas se relacionen más fácilmente a través de una dieta
adecuada que fomente el ambiente químico adecuado que
requiere el cerebro, y si además le ayudamos a relacionar
sus ideas.
También es posible
hacer que una organización sea más inteligente si le
proporcionamos los medios que faciliten la relación entre
las células que la componen. Y esta es justo la palabra que
requieren fortalecer las organizaciones: los medios. El
equipo de atención al público de una empresa trabaja
precisamente como una célula que tiene los medios para
relacionarse con los clientes, que podemos ver como otra
célula, si esta conexión es adecuada la comunicación será
fluida entre ambas células. En caso contrario tenemos un
problema "neuronal" en la organización.
Veámoslo de esta
manera, en función a los medios que tengan las
organizaciones para relacionarse internamente (jefes y
subordinados) y con el medio ambiente (clientes,
proveedores, gobierno y sociedad) está la capacidad de su
inteligencia. Todo está en contar con los medios apropiados
para mejorar la capacidad de relacionarnos.
"No siempre
requerimos nuevos contactos, sino mejorar la comunicación
con los existentes".
Autor:
Finn
Voldtofte
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